El confinamiento puede agravar las adicciones entre jóvenes vulnerables

 In Notas de prensa
  • La Fundación de Patología Dual (FPD) señala la importancia de la prevención y
    la atención de los adolescentes, un colectivo especialmente vulnerable para el
    desarrollo de trastornos adictivos, dado que su cerebro es inmaduro y tiene
    menor capacidad de control
  • La gran mayoría de casos de Patología Dual, una adicción y otro trastorno
    mental, comienzan en esta etapa de la vida y sus consecuencias se producen,
    en muchas ocasiones, años después en la edad adulta

Las circunstancias de aislamiento social provocadas por la Covid-19, dificulta el abuso de sustancia ilegales e incluso legales, debido al control familiar, aunque no impide la facilidad para conectarse a plataformas online a cualquier hora del día, que puede agravar los problemas de adicción comportamental en la población adolescente, ya que, a menor edad, peor controlan sus impulsos. Dado que el cerebro se desarrolla lentamente hasta más allá de la segunda década de la vida de una persona, los adolescentes, sobre todo si presentan vulnerabilidad previa, son más susceptibles a desarrollar un trastorno adictivo, dado que su cerebro es inmaduro y tiene menor capacidad de control impulsivo. La mayoría de casos de Patología Dual comienza en la adolescencia y sus consecuencias más graves se producen, en ocasiones, años después, ya de adultos.

La FPD advierte de que la reclusión en los hogares puede provocar la iniciación, siempre en personas vulnerables, de nuevos jugadores a través de plataformas digitales, al tiempo que favorece que, aquellas personas que se encuentran en tratamiento por trastorno por juego, puedan tener recaídas durante el confinamiento. En situaciones de este tipo, los adolescentes no vulnerables podrían aumentar su exposición, sin que ello produzca una auténtica conducta adictiva.

En este caso, hay que tener en cuenta que el juego, en sí mismo, es una actividad lúdica normal de los seres humanos, que solamente pasa a considerarse conducta adictiva cuando impacta de forma negativa en las relaciones familiares, afectivas y académicas, al tiempo que tiene una repercusión conductual. La comunidad científica estima que sólo una de cada 10 personas que están expuestas a situaciones potencialmente adictivas, terminará desarrollando una adicción.

Según datos de la FPD, en torno al 96% de los casos de adicción al juego se presentan asociados, además, con otros trastornos mentales, la patología dual, como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), el trastorno obsesivo compulsivo (TOC), la fobia social el trastorno de personalidad límite, la
psicosis, adicciones a tabaco, cocaína etc., y otros problemas mentales, todos ellos sobre todo si cursan con rasgos de mayor impulsividad.

Se trataría de personas que sufren Patología Dual, es decir, que tienen una adicción y otro trastorno mental provocados por factores individuales, genéticos, neurobiológicos, rasgos de personalidad y medio-ambientales que les hacen vulnerables a desarrollar una conducta adictiva. En estas personas vulnerables los factores sociales o situaciones como la generada por la actual pandemia, posibilitan el contacto con conductas potencialmente adictivas, no sólo de juegos de azar, sino también otros como videojuegos, abuso de redes sociales, trastornos de alimentación o uso de sustancias como alcohol.

Vulnerabilidad previa

La actual pandemia y el confinamiento aparejado desvía la preocupación, para aquellos con conductas adictivas desde el juego presencial al juego online, aunque probablemente no sean exactamente trastornos iguales. Hay que añadir por ser una duda frecuente, que no se ha demostrado con evidencias científicas que la proximidad de un centro educativo a un local de juego influya de forma decisiva en las adicciones de menores, como no lo es que los bares que están cerca de colegios fomenten un problema de alcohol, sobre todo si existen medidas restrictivas y de control eficaces.

Por ello, la FPD quiere poner el foco en la prevención y atención de posibles conductas adictivas, especialmente entre adolescentes, sobre todo si tienen vulnerabilidad previa, como tener ellos o sus familiares cercanos trastornos mentales, que los expongan al riesgo de una adicción. En los casos de familias de un perfil normativo, estructurado, destaca también la importancia del control parental o la comunicación familiar, fomentándose un entorno familiar y social adecuado que pueda ayudar o mitigar esta serie de trastornos.

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